Cultura e historia

Mitos de los merodeadores perversos

Mitos de los merodeadores perversos

Los mitos de merodeadores se narran tanto en el campo como en la ciudad. Se trata de personas malvadas que se dedican a hacer el mal a diestra y siniestra.

Nuestra historia comienza en un suburbio de la ciudad en donde vivía Mildred junto con su hermana pequeña de nombre Abigaíl y su madre.

Una regla que la señora les había repetido varias veces a sus hijas es que, aunque escucharan el timbre de la casa, no le abrieran a nadie, y menos si ella no estaba en casa.

Sin embargo, las niñas constantemente desobedecían esa regla, dejando que el hombre del periódico les entregara el diario en propia mano o que el lechero introdujera su mercancía a la cocina.

Uno de esos días, llamaron a la puerta. Mildred se subió a un banquito para alcanzar la mirilla y observó a un anciano que llevaba cargando una pesada valija.

– ¿Hay alguien en casa?

– Sí señor. ¿Qué desea? Dijo Mildred.

– Hola mi niña hermosa. ¿Vas a la escuela?

– Sí, me gusta muchísimo asistir diariamente al colegio.

– Ah, pues entonces esto te va a fascinar. Yo vendo enciclopedias. En esos libros podrás encontrar todo tipo de información para que tus tareas sean las mejores. ¿Qué dices, te los muestro?

Mildred quitó el seguro de la puerta y dejó que el viejo ingresara a la casa. El hombre se sentó en el sillón y de su maleta sacó un mazo.

De inmediato, golpeó a la niña en la cabeza, sin que ésta tuviera oportunidad de defenderse.

La estancia se llenó de sangre, puesto que el impacto le destrozó el cráneo la pequeña. El anciano recorrió la parte baja del domicilio y sacó los objetos de valor. Por fortuna, no subió las escaleras, ya que de lo contrario también hubiera asesinado a Abigaíl.

Recuerda que hay mitos como estos que no deben tomarse a la ligera, sobre todo cuando hay niños de por medio.