Cultura e historia

Leyendas de terror El vapor de la ducha

Imelda llegó cansadísima de trabajar, por lo que antes de hacer cualquier cosa decidió tomar una buena ducha.

Antes de entrar al cuarto de baño, verificó que su pequeño radio de pilas tuviera suficiente energía, ya que le gustaba bañarse acompañada de notas musicales.

– Me encuentro agotada, después de editar tres libros de leyendas de terror en una sola sesión, sólo quiero descansar un rato. Pensaba.

Reguló el agua de la regadera hasta que estuviera tibia y comenzó a ducharse. Coincidentemente en el instante en el que el jabón cubría su rostro, alcanzó a escuchar que alguien entraba a la casa.

– ¿Qué raro? Son apenas las 6:00 de la tarde y mi marido llega hasta las ocho. Murmuró.

No tuvo temor, ya que en su hogar tenía instalada una avanzada alarma contra robos, que sólo se podía desactivarse mediante el uso de una contraseña.

De repente, una figura alta y fornida irrumpió en el baño. Imelda fue incapaz de verla con claridad, debido a que la ducha tenía dos puertas de vidrio ahumado, precisamente para mantener la privacidad al momento de bañarse.

Una de las dos portezuelas fue abierta de manera intempestiva. La mujer se quedó inmóvil al darse cuenta que frente a ella se encontraba una criatura horrible con seis ojos y pelaje gris cubriéndole todo el cuerpo.

La bestia la aventó fuertemente contra los vidrios. Los pedazos de cristales además de volar por todo el cuarto, se le clavaron en el cuerpo matándola al instante.

Luego del ataque, la criatura se esfumó sin dejar ningún otro estropicio en la casa. El marido de Imelda arribó dos horas más tarde y quedó impactado al ver como su esposa había muerto de una manera tan horripilante.

Sin embargo, no hubo ningún tipo de investigación, pues se determinó que la causa de la muerte había sido un accidente.